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Ironman de Vitoria 2013

Ironman de Vitoria 2013

ME ENCANTA QUE LOS PLANES SALGAN BIÉN.

No siempre cuando nos planteamos un reto de esta envergadura los resultados nos acompañan, aunque hayamos invertido muchas horas y mucho sacrificio.

AGRADECIMIENTOS. Lo primero es agradecer a mi familia la paciencia que tienen por aguantar mis horas y horas de ausencia. También agradecer a todos los acompañantes los gritos de aliento incondicional en cada segmento de la prueba, al pié del cañón de acá para allá desde las seis de la mañana hasta que llegó el último Corebo a meta.

PREVIA. El sábado, día previo a la prueba, toca hacer acto de presencia en el registro de participantes y en la charla técnica, en la que de pasada comentan la presencia de aire del sur-este, que al final se convertirá en uno de los protagonistas. A continuación paseo y conversaciones con los compañeros y acompañantes por el centro de Vitoria con comida de pasta incluida. Por la tarde el jaleo de la preparación y el control del material en las dos transiciones, repasando todo varias veces para que no se olvide nada. Esto nos lleva prácticamente media tarde, por lo que lo siguiente es encaminarnos hacia el hotel y cenar en un restaurante cercano. Nos vamos recogiendo a las habitaciones según terminamos de cenar. El domingo comienza sobre las 5:00 con tostadas, cereales, cafés.... y cara de dormidos. Terminamos de desayunar y al autobús que nos lleva al pantano de Urribarri, un enclave muy bonito, donde se realiza la natación. Preparamos el material para la transición e intercambiamos unas últimas palabras antes de empezar a embutirnos el neopreno justo cuando llegan los acompañantes y aprovechamos a hacernos unas fotos.

PRIMER ACTO. A las 7:45 todo el mundo junto a su bici para empezar a nombrar a los distintos grupos de salida, antes un minuto de silencio por el accidente de tren de Galicia. A las 8:00 comienza la prueba y vamos saliendo los distintos grupos cada 5 minutos. Por dentro sin muchos nervios, más tranquilo que en otras ocasiones e intentando no pensar que voy a estar más de una hora sin parar de nadar. Suena la sirena y al agua. Con tranquilidad cada uno empieza a estar en su sitio y se van abriendo claros entre los participantes. El primer giro tarda en llegar, son 1500m, en algunos momentos veo a mi derecha un kayak amarillo, intento ir corrigiendo la trayectoria .A partir del segundo giro empieza a levantarse oleaje, desde el agua no se sabe bien el porque, quizás una embarcación, pero el oleaje se hace continuo hasta el final. Hay gente que sale del agua bastante mareada. Nada más salir del agua me encuentro con la hinchada corebista jadeándonos sin parar y me doy cuenta que el oleaje es debido al aire que se ha levantado, aquel que comentaron en la charla técnica.

SEGUNDO ACTO. La transición despacio pero sin pausa, empieza lo bueno. En la bici, lo que sobre el papel parecía un circuito sencillo y rápido, con las fuertes rachas de viento se convirtió en duro y exigente, ya que el aire entraba de costado –cara y de cara en gran parte. Yo concentrado en beber y comer e intentando relajar un poco en las zonas favorables ya que había que pasar tres veces por los tramos con el aire en contra. Durante el recorrido me encuentro con Javi Carvajal y nos vamos pasando en varias ocasiones. Y como no, la incansable hinchada apostada en una rotonda esperando a que vayamos pasando uno a uno dándonos alas para dar otra vuelta más. Como era de esperar los últimos 20-30 kilómetros con menos fuerzas que en los pasos precedentes se hacen eternos, prácticamente a 20km/h. Entrando en el casco de Vitoria hay genta animando desde las ventanas lo que hace ponerme de pié en la bici y apretar un poco más los dientes. Llegando a la zona dónde hay que dejar la bici oigo que viene Nacho! Que viene Nacho!, y ahí están de nuevo los amigos, parejas, hijos…

TERCER ACTO. En la carpa de la transición coincido con Julio que está terminando de ponerse las zapatillas, por un momento pienso en darme prisa para salir con el, pero prefiero tomármelo con un poco de tranquilidad, así que nos deseamos suerte y aprovecho para estirar la musculatura de las piernas. Salgo de la carpa y aparece un montón de gente apostada en las vallas animando, lo que me hace volar los primeros metros. En seguida la hinchada Corebo con gritos de ánimo. Pasada la multitud la cabeza me dice que hay que bajar el ritmo, el objetivo es aguantar hasta el final, no quiero quedarme en el camino como hace dos años en Salou. Sigo centrado en beber y comer. A mediados de la segunda vuelta me encuentro a Yolanda que acaba de empezar la carrera y empezamos a correr juntos. Por cierto Yolanda, gracias a ti por tu compañía y simpatía. Era increíble, la conocía un montón de gente, parecía del mismo Vitoria. La gente volcada con nosotros dos, en realidad éramos Yolanda y compañía, lo más seguro que en mi vida me vuelva a encontrar con tantos aplausos. Cogemos un ritmo, si se puede decir, cómodo, que creemos poder mantener hasta el final sin vernos en la necesidad de andar. Así me planto en la última vuelta y soy consciente que lo de Salou está superado, hay que seguir igual y si no pasa nada raro está terminado. Llega la última curva, un beso y ánimos para Yolanda, también lo tiene prácticamente hecho. Miriam (mi mujer) me espera dentro del recorrido nos cogemos de la mano y hacemos los últimos metros juntos, ella emocionada dando gritos de euforia, yo sin gritos pero muy contento y satisfecho. Un beso final debajo del arco de llegada sella mi participación.

FIN: El tiempo invertido, lo de menos. Lo mejor que, aunque cansado, lo he disfrutado mucho, muchísimo, desde el principio al fin. Como decían en la serie televisiva equipo A “ME ENCANTA QUE LO PLANES SALGAN BIÉN”

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